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02-04-2025

Guardianes de la memoria

Son “Generación Malvinas”, la agrupación encabezada por hijos de veteranos de guerra que lucha contra la desmalvinización, por la verdad de lo que sucedió en las Islas desde aquel 2 de abril de 1982


Son hijos, hijas, nietos, nietas, yernos, nueras, sobrinos y sobrinas, amigos y amigas de los veteranos que pusieron sus vidas al servicio del pabellón patrio y la soberanía nacional en las Islas durante aquel otoño de 1982 en las Islas Malvinas.


Su misión es evitar la desmalvinización, defender el legado, sostener la memoria.


Débora Olivieri es la hija de Martín Olivieri, actual presidente de la Agrupación de Veteranos de Guerra “2 de Abril”; Yesica Duhau es la hija de Haroldo Duhau, uno de los últimos soldados argentinos en dejar las Islas una vez firmado el cese de hostilidades y Fabricio Trinchín es el hijo de José Trinchín, tripulante del ARA Bouchard durante el conflicto y ex presidente de la Agrupación.


Son tres referentes de “Generación Malvinas”, un grupo que sólo de hijos de veteranos tiene unos 30 componentes y nació en la vigilia de un 2 de abril, a finales de la década pasada.


“Yo les repartí un papelito a los chicos, diciéndoles que me parecía que nos teníamos que juntar. Nosotros siempre habíamos acompañado a nuestros padres, pero nunca de una manera formal y empecé a mirar que en otras provincias había grupos de hijos y nos juntamos en la sede. Creo que en ese momento éramos cinco o seis” repasó Yesica.


Así salieron las primeras ideas, entre ellas un festival de rock centrado en la temática “Malvinas” y fueron apareciendo diversas iniciativas, siempre con la premisa de malvinizar.


“No agarró la pandemia, así que todos nuestros proyectos quedaron frustrados. Asimismo, durante la pandemia hicimos una movida muy grande de colecta y ayuda social y eso nos terminó de formar como grupo. Nosotros estuvimos durante toda la pandemia saliendo a los comedores barriales, ollas populares. Teníamos 100 familias a cargo y un supermercado nos puso a disposición un carro para que la gente nos donara cosas” recordó.


Cuando la normalidad fue asomando tras el COVID los jóvenes de “Generación Malvinas” se abocaron a su razón de ser: acompañar a los veteranos en las escuelas, organizar concursos de arte y de literatura para que participen los más pequeños, en charlas abiertas a la comunidad, aportando material didáctico.


“Nosotros no hablamos de Malvinas, porque no fuimos, pero acompañamos y ayudamos a malvinizar, porque somos los que organizamos y gestionamos el espacio para que ellos puedan ir y dar una charla. Ellos son la historia viviente” mencionó.


Débora se refirió al legado que “Generación Malvinas” resguarda: “Nuestro rol es poder sostener la historia, visibilizar esto que les tocó vivir a nuestros padres y lo estamos viviendo desde otro lugar, como hijos. Admirando, contando desde nuestro lugar lo que sabemos de ella para no permitir que la memoria se muera”.

 

Malvinas 1982 en palabras


En ningún caso, sean los inmigrantes que llegaron después de haber combatido en la Primera o la Segunda Guerra Mundial, o los veteranos que estuvieron en Malvinas, fue fácil verbalizar esa experiencia en los largos años de posguerra.


Débora nunca supo que su padre había estado en Malvinas hasta bien avanzada su escolaridad: “Él lo tenía guardado. Recuerdo que en la adolescencia, casi en la juventud, alrededor de mis 16 años, me dijo ‘vos tenés un papá que estuvo en Malvinas’. Ahí él se empezó a sumar al grupo de Olavarría”.

 




“Durante muchísimos años no tocó el tema, no lo habló, yo no lo sabía. Incluso hasta el día de hoy hay detalles que van apareciendo en diferentes situaciones de los que yo no tenía ni idea. Con el tiempo uno va creciendo, se va dando cuenta de la magnitud y también empieza a entender que el silencio escondía mucho dolor, mucha frustración. Había heridas que sanar” reflexionó.


Haroldo Duhau en tiempos de paz es uno de los máximos guerreros para que la memoria se mantenga viva.


“Yo me enteré en un acto de la escuela primaria que mi papá era veterano. El 2 de abril es el cumpleaños de mi mamá también, entonces para la familia es una fecha muy significativa, con un montón de sensaciones encontradas” contó Yesica.


“En casa por ahí no se habla y hay días que son las 3 de la mañana y estamos sentados escuchando una historia que surgió de la nada. Hay que saber entender los silencios y yo entendí también el valor de no perderme las charlas. Cuando él dice que tiene una charla en un colegio, yo trato de mover cielo y tierra para ir, porque en cada charla surgen detalles nuevos” sumó.


“Mi rol en Generación Malvinas no es sólo por mi viejo. Me considero recontra malvinera, entonces además del relato de papá fui reconstruyendo el relato de todos los veteranos. Mi papá tiene un carisma, una forma atractiva de contar la historia, pero uno también va entendiendo lo crudo que es ese relato” acotó.


Yesica un día tomó una cámara y un trípode y salió casa por casa de veteranos de Malvinas para registrar tantas historias y tantos relatos como fueran posibles.


“Que sea para los hijos, para los nietos por venir. Que sea para la historia. Con el papá de Débora me pasó que encendí la cámara, le pedí que hablara de lo que tuviera ganas y después me confesó que en 38 años nunca había hablado de eso. Lo abracé y le dije gracias. Ellos son la historia viva y parte de nuestro trabajo es empujar y que esa llama no se apague nunca” subrayó.

 

Hoy sin grieta, ayer crueldad


Débora y Yesica coincidieron en que la “Causa Malvinas” es una de las pocas cosas que hoy atraviesa todas las diferencias, supera todas las grietas y despierta miles de emociones.


“El lunes fuimos a una charla en un CEC y nos encontramos con jubilados, gente muy mayor que asiste a talleres y al mismo tiempo los nenes chiquitos que van a la tarde que estaban esperando a los veteranos con cartitas y dibujitos, después les preguntaron sobre cosas que vivieron en Malvinas” reveló.


“Fue una charla mixta, de dos generaciones totalmente distintas, seguida por un silencio conmovedor y se ve que el respeto por lo que hicieron por nuestra patria está desde el nene más chiquito hasta la persona más mayor” rescató Yesica.


“Siento que hay un respeto y una reverencia hacia los veteranos que es unánime. Mi papá tuvo que hacerse atender en Buenos Aires y los médicos al enterarse que es veterano de Malvinas lo primero que le dijeron fue ‘para nosotros es un honor poder atenderlo’. Y eso es universal, no pasa sólo en Olavarría” valoró Débora.
 




“Cualquiera que puede conocer su historia se lo reconoce, se lo agradece y eso es un mimo al corazón para ellos, porque cuando lo hablamos papá siempre me dice que al volver de Malvinas hubo mucho silencio, mucha indiferencia y eso fue muy cruel. Que con los años puedan reconocerlos y respetarlos es súper importante” enfatizó.


“Nosotros en la Argentina atravesamos un proceso de desmalvinización. Eran los chicos de la guerra, los loquitos de la guerra, de no darles trabajo y como consecuencia se produjeron muchísimos suicidios. Suelo no dejar pasar eso y hoy 43 años después les debemos ese respeto por todo lo que tuvieron que afrontar y por las luchas que llevan adelante, por ejemplo para lograr sus jubilaciones. Estoy orgullosa por la forma en que mi papá afronta la vida y el legado que me deja” sumó Yesica.

 

“Somos sus pilares”


Fabricio Trinchín es otro guardián de la memoria. “Es una responsabilidad que tomamos hace 5 años. Aun cuando ya pasaron 43 años es algo nuevo estar contando todo lo que tuvieron que atravesar en Malvinas y hay otros temas de los que todavía no se animan a hablar” indicó.


“Hay una edad en la que uno, como hijo, empieza a tomar la posta, porque ellos ya están cansados en esta segunda guerra que debieron afrontar después de que llegaron de Malvinas contra el Estado, contra la política, contra la sociedad, contra el olvido” expresó.


Fabricio consideró a “Generación Malvinas” como los primeros oídos de sus padres y para ser la voz que transmita un mensaje “de acá a 500 años y que quede plasmado qué fue lo que pasó, cuál es la verdad y qué es lo que se ocultó durante tanto tiempo”.


En un momento de la charla Fabricio apuntó que días atrás se enteró de que, ante una deliberada política de desmalvinización, fueron los mismos veteranos que empezaron a salir en ayuda de sus propios pares y poner en la superficie las necesidades básicas que estaban atravesando 15 años después de la guerra.


Fabricio analizó que “ya pasó mucho tiempo, todavía están en plena lucha y nosotros somos su fuerte. A mí me gustaría que ellos vayan por la calle y sean reconocidos. Queremos ser los pilares para que no decaigan, para que no se sientan solos. Hicieron mucho por la sociedad, tanto en Malvinas como cuando volvieron y lo siguen haciendo”.


 

 

 

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